Tres líderes en menos de tres años. Podemos Euskadi es desde su fundación un ejemplo de rotación en el mando, de igualdad de oportunidades en la cucaña. Fue el primero el profesor Roberto Uriarte, que fue elegido en febrero de 2015 y apenas apuró nueve meses hasta su dimisión. Uriarte, que era profesor de Derecho Constitucional de la Universidad del País vasco, era un hombre razonablemente preparado para el cargo y para competir con sus adversarios en el Parlamento vasco, aunque evidentemente le faltaba preparación para competir con el secretario general del partido, Pablo Iglesias. Uriarte dimitió de su cargo el 8 de noviembre, aduciendo diferencias de criterio con la ejecutiva nacional “en cuestiones organizativas, de discurso y de candidaturas”. Eran también desacuerdos en materia de alianzas, principalmente en la articulación de la confluencia que llevó a Equo a presentarse junto a Podemos.

Le sucedió en el cargo Nagua Alba, que estrenó secretaría general el 8 de marzo de 2016, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Tenía 25 años y pertenecía al mismo grupo en el que militaba y del que era portavoz Ramón Espinar, Juventud sin Futuro. En realidad, a ambos, como a la mayoría de sus camaradas, les iría mucho mejor la marca de ‘Juventud sin Pasado’, porque a ninguno de ellos se les conocen actividades de fundamento antes de encaramarse al poder. Ninguno de los dos tenía otro pasado que sus antecedentes familiares, ninguna experiencia política, ni laboral, ni de otra naturaleza.

Nagua Alba sucedió a Roberto Uriarte cuatro meses después de su dimisión. Era, como queda dicho, el 8 de marzo y a las primarias concurrieron cuatro candidatas. Era un buen asunto de campaña y Podemos tuiteó y retuiteó hasta la saciedad un eslogan alusivo: “Un país con nosotras. Ni una menos”. Las imágenes que ilustraban el trino para subrayar el feminismo del partido eran, naturalmente, las de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Eran tiempos en que el niño de la Beca y el mando hacían pareja artística, antes de la purga en la que Pablo lo sustituyó por su novia como portavoz del Grupo Parlamentario. La novia de Pablo, se entiende, no la de Errejón. La nueva líder de los podemitas vascos fue elegida con un ardor militante bastante mejorable. La participación fue del 21,5%, de los cuales, Alba fue la más votada, con el 36%, es decir, el 7,7% de los afiliados. Cualquier partido de los que ellos descalifican con el remoquete de ‘la vieja política’, es frente a ellos un ejemplo vivo de pundonor y de activismo cívico.

Nagua anunció su intención de abandonar la secretaría a finales del pasado mes de agosto, porque no quería “convertirse en una política profesional ni hacer de la política un oficio”, que estaba “muy satisfecha con el trabajo realizado” y que consideraba “sano y positivo dejar paso a gente nueva”. ¡Marededeu, lo decía una muchacha de 26 años! Que no había conocido otro trabajo previo. El miércoles culminará el proceso de primarias que enfrenta a la antipapista Neskutz Rodríguez, de Zurekin Martxan; María Valiente, por el sector crítico de Bizkaia y Lander Martínez, el continuista que tiene mejor posición de salida. No habrá mucho entusiasmo.

Publicado originalmente en: santiagonzalez.wordpress.com

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