Inicio Entrevista “La falta de una definición de fake-news permite a los Gobiernos acercarse a la censura”

“La falta de una definición de fake-news permite a los Gobiernos acercarse a la censura”

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La IFCN es el organismo que vigila a las agencias de verificación, entre ellas Newtral y Maldita

En el debate sobre los bulos y las fake-news que se ha generado en España en las últimas semanas hay una pregunta que ha flotado en el ambiente en todo momento: ¿quién verifica al verificador? «Cualquiera puede verificar al verificador. La respuesta a esa cuestión es sencilla: tú eres el que verifica el trabajo de las agencias», responde al teléfono Cristina Tardáguila.

Esta periodista brasileña fundó la Agencia Lupa y es directora adjunta de la International Fact-Checking Network (IFCN, Red Internacional de Verificación de Datos), el organismo que se encarga de vigilar a los medios que se dedican a la verificación de hechos y datos. En España hay cuatro, Maldita, Newtral, EFEVerifica y AFP, las dos primeras en el punto de mira de Vox. «Son la Gestapo que vigilan la verdad oficial«, dijo la semana pasada la diputada Macarena Olona.

Pregunta: ¿Se imagina un mundo sin bulos y sin desinformación?

Respuesta: Qué va, no, no no, siempre habrá bulos. La mentira siempre estuvo ahí y siempre va a estar. No hay ninguna posibilidad de que los bulos desaparezcan. Es nuestra nueva realidad, el virus contra el que tenemos que luchar, ylas vacunas no son del todo eficaces. No hay vacuna contra el virus de las fake-news ahora mismo. Los bulos, como los virus, cambian de forma y de dirección. 

“Maldita y Newtral pasan cada año un sistema muy complejo de evaluación”

P: ¿Cuál es la solución para este virus entonces?

R: La gente que produce la desinformación es muy lista. Es la guerra de los tiempos modernos y no se va a acabar, por eso es tan importante que tengamos ciudadanos digitales dispuestos a chequear todo. Es urgente concienciar a la gente de que ellos también pueden chequear cada información. Lo que proponemos. Desde la IFCN deberíamos gastar energías en dos cosas. Primero, impulsar la alfabetización mediática en colegios, universidades y residencias mayores: las redes sociales y las webs no estarían llenas de bulos si la gente no compartiera esa desinformación, si la gente tuvieran filtro y supiera identificar una noticia falsa. Es necesario que los ciudadanos sepan usar las herramientas para identificar fake-news y sean conscientes de los riesgos que suponen los bulos. Lo segundo que proponemoses una medida a corto plazo: en vez de competir entre nosotros, los medios tenemos que colaborar y unir fuerzas contra el monstruo de la desinformación, que es enorme.

P: Hay una pregunta que se hace mucha gente: ¿quién verifica al verificador?

R: Cualquiera puede verificar al verificador. La respuesta a esa cuestión es sencilla: tú eres el que verifica el trabajo de las agencias. Sólo tienes que meterte en sus páginas web y pinchar en los enlaces que hay para seguir el mismo camino que ha seguido el verificador.

“La sociedad está en riesgo de ser controlada siguiendo los intereses de quien esté en el poder”

P: ¿Qué le parecen los ataques a Newtral y Maldita por parte de la oposición en España?

R: Lo que está pasando en España es idéntico a lo que ocurrió en Brasil durante la campaña electoral de 2018 que ganó Jair Bolsonaro. Las acusaciones no están basadas en hechos. Los fact-checkers no tienen forma de interferir en las decisiones de WhatsappEl ataque empieza en una falsedad, la premisa falsa de que los fact-checkers podemos prohibir que algo sea dicho en Whatsapp. La decisión es internacional y es de la aplicación. Su contenido está encriptado y las agencias no tienen ninguna interferencia en los contenidos que se envían. Simplemente prohíben enviar a un gran número de contactos un mensaje ya enviado muchas veces. Pero puede ser contenido político o un chiste. Es una pena que se aprovechen de un momento tan complicado como una pandemia para atacar a periodistas basándose en algo que es totalmente falso.

P: Vox acusa a Newtral y Maldita de ser la Gestapo del PSOE. En un terreno tan gris como la neutralidad en el periodismo, ¿qué herramientas dispone la IFCN para garantizarla?

R: Cualquier medio que lleve el sello de IFCN ha pasado por una dura evaluación basada en un estricto código de principios. Son cinco principios. Tres de ellos basados en la transparencia: del método de trabajo, explicando cómo es tu metodología , qué tipo de información vas a chequear, por qué escoges un tema y no otro; de financiación, haciendo público de dónde sale el dinero; y de fuentes, no usando información off the record y poniendo siempre los links. El cuarto punto es la política de corrección pública: si se equivocan en un contenido, la audiencia tiene que saber cómo se va a corregir. El quinto punto es que el no partidismo tiene que estar comprobado.

En la IFCN estamos totalmente en contra de que haya una regulación sobre los bulos y la desinformación»

P: ¿Y cómo se comprueba el no partidismo y el resto de puntos del código?

R: La IFCN tiene un sistema muy complejo de evaluación y todos los miembros tienen que superarlo cada año. Lo primero, tienen que enviar mucha documentación a las oficinas de la IFCN en Estados Unidos. Ahí hacemos una primera mirada y pasamos el contenido a un grupo de asesores independientes, gente respetada en el mundo académico, que están en cada país. En España, ese asesor independiente es Ramón Salaverría, profesor de la Universidad de Navarra. Estos asesores, que cobran unos 200 dólares, observan la producción de cada agencia durante tres meses y preparan un informe para la IFCN diciendo si el contenido se adecúa a los cinco puntos del código de ética. En la parte del no partidismo, el asesor tiene que dejar claro en el texto si las agencias están cumpliendo o no, si se está chequeando todas las ideologías y atodos los partidos. El asesor envía el documento a Estados Unidos y lo analiza el Consejo de la IFCN, que está formado por siete personas de siete continentes distintos. Ahí se vota si la agencia merece el sello o no y basta una mayoría simple. Cada fact-checker pasa por esto cada año. Es un control muy fuerte y puede que esté mal explicado en España. Sería muy difícil quelos que participan en este proceso tengan la misma posición política para hacer un complot contra una determinada ideología.

Fuente: El Independiente

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